Tarea 4

Tarea 4:



Documentar un caso en el que se ponga de manifiesto una o varias virtudes.

Se puede tomar como base el texto de Fagothey, Etica, cap. 16 Hábito, u otro texto en el que se expliquen las virtudes.

Exponer el caso, identificar la o las virtudes que se manifiestan.

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  • 7/3/2008 8:40 PM MARTHA DOLORES DELGADO WISE wrote:
    MARTHA DOLORES DELGADO WISE
    Científico Virtuoso

    Andrew Wiles, solía entrar a la Biblioteca Municipal, cuando no tenía clases, pero a los 10 años de edad, tropezó casualmente con un libro que hablaba del teorema de Fermat, un matemático francés, célebre por sus descubrimientos, que había enunciado dicho teorema, pero no lo había demostrado, el niño empezó, impresionado con la historia, a tener la ilusión de que él podría llegar a demostrarlo y desde ese día comenzó a preguntar primero a sus maestros por la historia de ese problema y a investigar por su cuenta y con profesores de matemáticas.

    Durante los siglos XVIII y XIX, hubo matemáticos que lograron hallar soluciones parciales al teorema.

    El teorema señala que para n = 2 se cumple la ecuación x2 + y2 = z2, por ejemplo, (3, 4, 5), pero para n > 2, no existen números enteros positivos (x, y, z) que cumplan la ecuación xn + yn = zn.

    En una entrevista que se le hiciera más tarde afirmó:

    “Pasé mucho tiempo de mi adolescencia intentando probar el teorema, pero cuando llegué a ser un matemático profesional descubrí que para resolverlo no bastaba el trabajo entusiasta de un quinceañero. No pensé dejar de trabajar en el problema; mi mente estaba en él todo el tiempo. Una vez que estás realmente desesperado por encontrar la respuesta a algo, ya no puedes dejarlo”.

    Pensando siempre en ese deseo, se doctoró en la Universidad de Cambridge.

    Poco después se traslada a Estados Unidos y se instala como profesor en la Universidad de Princeton estando ahí logra destacar entre los matemáticos de su generación. Pero en 1986, no se supo nada de él, se retiró a pensar solamente en cómo podría resolver el Teorema de Fermat.

    El 23 de junio de 1993 en un congreso de matemáticas en la Universidad de Cambridge, Andrew Wiles, expuso una demostración, que creía correcta.

    Todos los periódicos hablaron de él, ya que la demostración de dicho teorema era considerado como algo inusitado.

    Pero, la comisión evaluadora al revisar las 200 páginas de la demostración de Wiles había descubierto algunas fallas, y por lo tanto existían errores que produjeron en Wiles una decepción, no obstante, ese tropiezo, se pone nuevamente a revisar sus escritos, con la ayuda de un colega, Richard Taylor y el 25 de octubre de 1994, logra definitivamente resolver el famoso teorema.

    Por medio de las computadoras se ha comprobado el teorema hasta en 4,000,000 de casos, pero ello no es una demostración general.

    Tan sólo el 0,1% de los matemáticos logran entender las 200 hojas de que consta su demostración.
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  • 7/3/2008 8:43 PM MARTHA DOLORES DELGADO WISE wrote:
    Este teorema ha abierto campos de trabajo en áreas como la cristalografía o la computación.

    Expertos aseguran que un descubrimiento como este sucede cada cien años, pero cuando suceden provocan un gran avance en la ciencia.

    ¿A qué llamamos virtuoso?

    La virtud es un hábito moralmente bueno.

    En base a este concepto ¿cuáles fueron las virtudes que Andrew Wiles cultivó?

    Él desarrolló todas las virtudes que se ocupan de lo verdadero: la acción, la comprensión, la ciencia, la sabiduría, el arte y la prudencia

    ¿De qué manera esas virtudes lo acercaban a realizar su fin?

    Él tenía un fin absoluto, tenía una dirección, que realizó de forma óptima ejercitando todas las virtudes que se relacionaban con su objetivo final.

    Fundamentación por la que decimos que cultivó cada una de esas virtudes.

    Ejerció la razón intuitiva al darse cuenta que ese teorema debía tener una demostración, comprendió que requería de un conocimiento científico que debía encontrar en la ciencia, a través de resultados ya demostrados, la sabiduría de ir formando un cuerpo de verdad, el arte de reunir y aplicar lo existente, porque se basó para su demostración en resultados que habían obtenido otras personas y tuvo la prudencia necesaria de no salirse del rumbo necesario, siempre supo escoger la dirección correcta que lo llevara hacia su objetivo.

    ¿Cuál era el bien para Wiles?

    El bien para Wiles, fué el que describe Aristóteles “el bien es aquello que todas las cosas persiguen”, el afán interno de su ser de buscar el bien como su fin, el de favorecer el conocimiento científico y por ende el del universo, era una satisfacción personal.

    Bibliografía

    Fagothey, F.(1996).ëtica. Teoría y Aplicación. Traducción de Carlos Gerhard Ottenwaelder. Quinta edición. D.F. México. Editorial Mc Graw- Hill/Interamericana de México, S.A. de C. V.

    Matemáticas Reacreativas, uegos, Lógica, Ingenio, Matemáticos
    http://eduardoochoa.com/joomla/content/view/124/48/- Recuperado 1 julio de 2008

    Profesores de Matemáticas. La profesión de matemático. Conversaciones con Miguel de Guzmán.http://www.matematicas.profes.net/especiales2.asp?id_contenido=33416. Recuperado 1 julio de 2008

    Serrano, J. (2008).Apuntes de Ética y Axiología.
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  • 7/3/2008 8:44 PM Javier de la Fuente Rocha wrote:
    Javier de la Fuente Rocha

    Marcelino Méndez González:
    (Filósofo y Filólogo español , profesor de Historia de las Doctrinas Filosóficas U.N.A.M, con investigaciones en matemáticas y en economía).

    Se considera que la virtud es la incorporación de un valor a la manera de ser ó de actuar del individuo, como resultado de un ejercicio consiente, que acerca al individuo a su realización.
    Se considera de acuerdo con Aristóteles, que hay virtudes del intelecto teórico y del intelecto práctico. Las primeras incluyen la comprensión de principios, la ciencia con sus demostraciones y la sabiduría que los abarca dentro de un orden comprensible. Los segundos son del saber hacer ya sea cosas en el caso del arte y la técnica, o del saber vivir sin perder el camino, lo que denominamos prudencia. (Fagothey Austin 1996), (Jacques Maritain 1963).
    En ese contexto queremos recordar a nuestro querido maestro, dotado por la naturaleza de una brillante inteligencia y que cultivado en las humanidades, particularmente en la filosofía, pero también en la matemática, en la honestidad y en la prudencia, convirtió su vida en ejemplo para muchos estudiantes quienes lo recordamos con respeto, admiración y cariño.
    Nacido en España, estudia Filosofía y letras y posteriormente Filología. En su juventud fue Marxista, lo cual lo condujo, en el momento en que se dio el triunfo de Francisco Franco, a ser expulsado junto con los republicanos de su País. Viajó a México a donde al llegar sufrió una penosa situación económica.
    Posteriormente se inicia como profesor de la preparatoria número seis de Mascarones (que curiosamente había sido un edificio utilizado como Facultad de Filosofía, en la época de Fray Alonso de la Veracruz) en donde comenzó a impartir cursos sobre Historia de las doctrinas Filosóficas. Dominaba el francés, el alemán y el ruso, y traducía con facilidad el inglés y el italiano.
    En la época de su llegada era ateo y sostenía la tesis de que si se considera dentro del todo aún a Dios mismo, ello carecería de una causa externa y por lo mismo resultaría sin fundamento.
    Inició una investigación filológica de la palabra Dios pretendiendo con tal estudio alcanzar la comprensión del origen de la misma, en la humanidad.
    Durante todo el trayecto de su existencia siempre se mantuvo fiel a lo que pensaba y consistente con su actuar. Se casó en México pero enviudó pocos años después, sin haber tenido hijos.
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  • 7/3/2008 8:46 PM Javier de la Fuente Rocha wrote:
    Su situación económica siempre fue demasiado modesta, pues los recursos económicos solo los empleaba para satisfacer lo básico.
    Con el tiempo, inició un acercamiento hacia el conocimiento intuitivo de la verdad y de ahí continuó con el conocimiento de filosofías esotéricas, e incluso continuó con el estudio de Luis de Granada, Francisco de Osuna, Teresa de Ávila, todo lo cual relacionaba con las concepciones de la filosofía oriental. De este modo sus conceptos y enseñanzas tuvieron un giro total.
    Sus exposiciones eran claras, ordenadas, los conceptos encadenados y expuestas las conclusiones, eran sometidas a las diferentes posiciones críticas. Eran enriquecidas por la contexualización de los datos en su historia y en sus circunstancias y podríamos decir que los alumnos se sentían invitados y atraídos cada vez más a la reflexión.
    Perecía poco creíble el cambio tan radical de posición filosófica en una persona y resultaba incluso atractivo conocer los fundamentos de sus enfoques filosóficos antiguos. Una de sus antiguas alumnas quien después se hizo profesora de Filosofía, y a quien conocíamos los alumnos como la maestra Palmira, había conservado sus apuntes acerca de las tesis que como ateo y marxista había sostenido es sus clases. Le fueron solicitados tales apuntes y ella requirió se pidiera autorización al maestro, de quien conocía su cambio de postura a lo que él respondió “sería perder el tiempo”.
    Su objetivo de realización era el acercamiento a la Verdad y se dedicó siempre a cultivar el intelecto teórico, por lo que consagró toda su vida a la lectura, a la reflexión y posteriormente a la meditación.
    Como maestro nunca imponía puntos de vista, sino que estimulaba al alumno a la reflexión continua. En las discusiones, cuando le proponían algún debate, era agudo y contundente.
    Cuando un alumno disentía en algún punto de vista, lo escuchaba con interés comprendía su argumentación, aún si las expresiones del alumno perdían la cordura, solo se le veía que sus ojos se iluminaban de alegría al despertar la inquietud por la reflexión y contestaba con alguna pregunta que llevaba a recapacitar. Aún en el caso de que el alumno no supiera dar respuesta, no lo daba por vencido sino que le dejaba que continuara con el análisis del problema para responder cuando se hubiese reflexionado un poco más y solo decía “siga pensando”.
    Incursionó en matemáticas, pero sobre todo en economía. En matemáticas desarrolló una interpretación teórica acerca de los números imaginarios es decir donde i = x √‾-1 . En ese contexto publicó su interpretación en un libro en una editorial española. (Méndez- González, M. 1967)
    En cuanto se lo permitieron regresó a España, con la pensión que como profesor de tiempo parcial de la UNAM había alcanzado, y con la que solo podía pagar un pequeñísimo cuarto compartido dentro de uno de las Asilos “Casa Blanca” de Madrid., en donde vivió muy modestamente hasta que al rededor de los 70 años de edad sufri
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  • 7/3/2008 8:47 PM Javier de la Fuente Rocha wrote:
    un análisis teórico que refuta la tesis de la plusvalía de Marx. Ello es importante, porque había dedicado a tal trabajo más de 20 años y él lo consideraba su aportación principal.
    El maestro tenía como fin la búsqueda de la verdad a través del conocimiento y el desarrollo de las facultades del intelecto, cosa en la que se ejercitó toda su vida.
    Puesto que tal desarrollo en él le acercó a sus objetivos de realización, todos esos hábitos adquiridos se constituyeron en virtudes.
    Le consideramos ejemplo de virtud, por su dedicación al desarrollo del intelecto teórico, en su búsqueda de la verdad, lo cual llenó de entusiasmo a muchos alumnos quienes le conocieron, para establecer un compromiso consigo mismos en la búsqueda de sus propios y distintos caminos de realización. Así mismo fue ejemplo de honestidad como persona y de prudencia como maestro.
    Cultivó un tipo de riqueza, que era tal porque lo acercaba a su realización. Por ello a diferencia de lo que se considera conveniente en una sociedad de consumo, él procuró dirigir sus acciones a obtener ese tipo de riqueza y en ello fue prudente., pues de otra manera hubiera tenido mas bienes materiales y recursos, pero ello no hubiera sido conforme a sus propios fines y medios.
    Descanse en paz, querido maestro.

    Bibliografía:
    Aristóteles. (siglo IV/ 2006) Ética a Nicómaco. Biblioteca de Filosofía. Traducción Vicente Gutiérrez. Tercera Edición; Madrid, España. Editorial Mestas.
    Fagothey , A. (1996) Ética Teoría y Aplicación Traducción Carlos Gerhard Ottenwaelder Capítulo 16 p 155-65 Quinta edición Editorial Mc Graw Hill México, México.
    Maritain, J. (1963) Traducido por Leandro de Sesma. Introducción a la filosofía general- Sección III pp. 229-38 Biblioteca argentina de filosofía. Club de lectores, Decimoctava edición castellana Talleres gráficos Dulau Rivadavia 536 Buenos aires Argentina


    Méndez- González, M. (1967) Signopuestos y Posplejos. Interpretación de los números imaginarios. Primera Edición; Madrid. España, Editorial Montecorvo (Leganitos 35).
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  • 7/4/2008 10:47 AM María Eugenia Heinen Cortés wrote:
    Un caso de Virtud
    Por: Lic. Ma. Eugenia Heinen Cortés

    Ricardo nació en el seno de una familia católica, de estatus económico medio, en la Cd. de México. Con dos hermanos más y sus padres vivió en circunstancias de cierta estabilidad económica, protección y amor familiar hasta los cinco años de edad. Su padre, contador de profesión, daba con el fruto de su trabajo sustento suficiente a su familia; sin embargo no fue un hombre que se preocupara en prever un futuro, ni en arriesgarse en ningún tipo de negocio, era del tipo de persona que se conformaba con la “seguridad” que le podía dar su trabajo.

    El padre de Ricardo murió inesperadamente y su madre tuvo que enfrentar una situación difícil para sacar adelante a sus hijos, pues la pequeña pensión que recibía como viuda no era suficiente.

    Sin embargo, algo que le llamó siempre la atención a Ricardo respecto a su madre, es que ella, educada en firmes principios religiosos, nunca se quejó, y su actitud no fue de desesperación. Ella pensaba que era mejor aceptar “la Voluntad de Dios” y fluir con la vida. “Cuando tengas las cosas, disfrútalas; cuando no las tengas, ¿para qué te preocupas?”, le decía, “Dios nos ama por lo que somos, no por lo que tenemos”.

    Ricardo salió adelante con el apoyo de su madre y estudió una carrera administrativa. Después de algún tiempo de trabajar como empleado en una empresa (hecho que le permitió ir mejorando sustentablemente su situación económica), tuvo la visión de poner un negocio (una imprenta) por su cuenta, situación que consolidó sólo unos pocos años después.

    El negocio prosperó de una manera rápida y sólida en gran parte por la dedicación y responsabilidad de Ricardo, quien se vio de repente en una situación de bienestar y abundancia económica y emocional. Se casó y tuvo dos hijos.

    Pasaron varios años y sus hijos crecieron, en circunstancias muy diferentes a las de su niñez, pues nunca les faltó nada en ningún aspecto. Sin embargo siempre los impulsó a estudiar, a esforzarse y a valorar lo que tenían.

    Una noche, Ricardo recibió una llamada de emergencia: su imprenta se estaba incendiando. Su esposa y él salieron a toda prisa y en el caminó llamó a sus hijos (jóvenes ya de alrededor de 20 años). Cuando llegó la familia, ya no había mucho qué hacer.

    Mirando todavía a los bomberos trabajando a toda prisa para sofocar el incendio, Ricardo y su familia pasaron por innumerables emociones encontradas, lloraron y se abrazaron.
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  • 7/4/2008 10:51 AM María Eugenia Heinen Cortés wrote:
    Pero en medio de la conmosión, Ricardo tuvo la entereza necesaria para serenarse lo más razonablemente posible y el enorme valor de enfrentar a su familia para decirles que en realidad, lo que estaban viviendo era una gran experiencia. Ricardo se percató en ese momento que lo que estaba viviendo era “un acontecimiento de la vida”. El había aprendido que la vida era así: a veces te dá, a veces te quita, a veces estás arriba, a veces estás abajo….. Pero que él como persona, valía más que los acontecimientos. Abrazó a su familia y les dijo “Lo importante es que estamos vivos y que estamos juntos. La empresa era nuestra, pero NOSOTROS NO SOMOS LA EMPRESA, así es que lo que le sucede a la empresa no tiene porqué sucedernos a nosotros”.

    A pesar de esa gran pérdida material, tuvo el empeño y el valor para volver a levantar su empresa, (encontró gente bien dispuesta a ayudarlo, pues él siempre había sido una persona de palabra) y actualmente su empresa sigue siendo muy próspera.


    COMENTARIOS:

    En la vida muchas veces caemos en la tentación de pensar que la única forma de libertad auténtica, es el poder elegir de entre diferentes opciones aquella que consideramos más conveniente para nosotros. Quisiéramos poder ir eligiendo todo tipo de bienes y acontecimientos en nuestra vida, buscando obviamente el bienestar y eludiendo cualquier sufrimiento.

    Sin embargo la realidad nos demuestra lo contrario. Existe innumerables aspectos de nuestra vida que no elegimos: desde nuestro nacimiento, nuestras características físicas, emocionales, nuestra situación familiar, hasta situaciones tan cotidianas como el clima, todas ellas circunstancias que “condicionan” nuestra vida, lo queramos o no.

    Dice Jacques Philipe en “La Libertad Interior”: “El hombre manifiesta la grandeza de su libertad cuando transforma la realidad, pero más aún cuando acoge confiadamente la realidad que le viene dada día tras día”. “[…] para ser realmente libres se nos pide elegir lo que no hemos querido e incluso lo que no hubiéramos querido a ningún precio. […] ¡no podemos ser verdaderamente libres si no aceptamos no serlo siempre!”.

    Pero ¿cómo construir esa aceptación dentro de nosotros? ¿porqué nos es tan difícil y nos rebelamos a ello? Quizá en gran medida es porque rechazamos espontáneamente aquellas situaciones sobre las que no ejercemos nuestro control. Pero es precisamente a través del desarrollo de las virtudes, como podemos entablar una relación más armoniosa y fluída con el medio y con nosotros mismos.
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  • 7/4/2008 10:55 AM María Eugenia Heinen Cortés wrote:
    En el libro de Austin Fagothey “Ética, teoría y aplicación” (1973) leemos:
    “La virtud es un hábito de elegir el medio entre dos extremos de exceso y defecto, en el acto, y este medio está determinado por la razón, guiada por la virtud intelectual de la prudencia”
    “El hábito nos capacita para hacer algo más hábilmente y prontamente […] una acción rápida, regular y experta”.
    “[…] la necesidad de entrenar las demás partes de nuestro ser a que se sometan a la razón. Semejante entrenamiento se traduce en hábitos, y éstos son virtudes”.

    Estas definiciones nos hablan de cómo a través de las virtudes mejoramos nuestra calidad de vida es decir “perfeccionan nuestra naturaleza en conjunto”. Yo añadiría que no sólo es a través de la razón, pues como seres multidimensionales conformamos nuestra vida y nuestras decisiones a través de la mezcla de razón, emoción, intuición, espíritu…

    Desde mi punto de vista, Ricardo hizo evidente una gran virtud en él: el valor.

    “Valor, fortaleza y bravura llevan al individuo a enfrentarse al peligro y al esfuerzo sin flaqueza”. El valor es una virtud que “[…] implica paciencia, perseverancia y constancia”. Fagothey, A (1973).

    Pero el valor no sólo se manifiesta enfrentando situaciones de peligro “exterior”, sino que ante todo, Ricardo tuvo un gran enfrentamiento consigo mismo, el valor también nos habla del dominio sobre uno mismo: pudo controlar sus emociones, sus pensamientos, sus acciones….. encontró de una manera más o menos rápida y espontánea, el camino indicado, no tenía caso tirarse a la tragedia, tampoco quedarse con los brazos cruzados, lamentándose.
    • Primeramente dio muestras de gran valor al aceptar la realidad “Ante esto, no hay nada que hacer”.
    • Luego valoró ese evento tan negativo, contra todo lo positivo que tenía: estaban vivos, lo que se había perdido era material.
    • Por último en un proceso posterior, demostrando paciencia, perseverancia y constancia, encontrando los medios de volver a salir adelante.

    Podría parecer que su actitud era contra lo esperado: en lugar de una gran desesperación y sufrimiento (que no significa que no los sintiera en una u otra medida), logró visualizar la situación con mayor distancia crítica y por tanto controlarse y serenarse. La razón enfrentó, aceptó, valoró, conjeturó (todo a mil por hora). Su respuesta rápida (no tardó meses ni años en aceptar la situación tal cual era) se debió a que fue espontánea y congruente con su naturaleza y su carácter. Había desarrollado a lo largo de su vida la virtud del valor, la paciencia, la esperanza y la fe en que él y su familia (la vida humana), vale más que las circunstancias externas.

    “Las virtudes […] pasan mediante instrucción, pero mucho más todavía a través del ejemplo, a sus hijos”. Fagothey, A (1973). Ricardo aprendió de su madre una manera de enfrentar la vida, basada en sus creencias religiosas.
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  • 7/4/2008 10:59 AM María Eugenia Heinen Cortés wrote:
    Otro punto de vista con el que se podría analizar el proceder de Ricardo, es a través de las virtudes teologales, que son la valentía y la fuerza de las personas creyentes.

    Las virtudes teologales son aquellas que nos unen a Dios. En latín “virtus” quiere decir fuerza. La fe, la esperanza y la caridad son virtudes que refieren a la fortaleza interna que nos permite adquirir mayor libertad interior y encaminarnos a la unión con Dios.

    Dice Jacques Philippe: “No se trata de volverse pasivo y tragárselo todo sin pestañear […] lo más importante es no contentarse con aceptarlas a regañadientes, sino aceptarlas verdaderamente. No limitarse a sufrirlas, sino en cierto modo elegirlas. […] Si tenemos la fe suficiente en Dios para creer que Él es capaz de extraer un bien de todo lo que nos ocurre […] Todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios (Rom 8,28)”. La fe implica tener la certeza de que Dios es fiel y no nos abandona.

    Por otro lado, la resignación es una declaración de impotencia y carece de esperanza. Ricardo demuestra la virtud de la esperanza pues es más una actitud de aceptación, pudo llegar a percibir de primer momento la realidad como negativa, pero su disposición interior fue diferente: quien es creyente de Dios presiente que algo positivo acabará brotando de esa situación y por tanto su perspectiva es esperanzadora.

    “El individuo ha de dominar sus pasiones y aprender a controlarse a sí mismo…. Para asegurar su capacidad de enfrentarse a las tentaciones ( y a los problemas) ordinarias de la vida”. Fagothey, A (1973).
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  • 7/8/2008 4:15 PM Luis Tarea 1 wrote:
    Virtud.-

    Gracias al apoyo incondicional de su padre Leopold Mozart, Wolfgang Amadeus Mozart, logró consolidar sus actos buenos en hábitos, ya que, desde temprana edad perfeccionó sus hábitos y a los cuatro años de edad ya tocaba instrumentos musicales y componía obras de considerable dificultad, ello le preparó el camino para las virtudes intelectuales (arte y prudencia), asimismo la repetición continua de estas habilidades lo consagro como un virtuoso en la composición, es de ver como una sonata (K488) causa “el efecto Mozart” mismo que logra penetrar en el cerebro y provee de una intensa actividad de armonía, según se sabe este efecto dura alrededor de 15 minutos.

    De igual manera la justicia, la templanza y el valor radico en este gran hombre, muestra de ello es, que gracias a su inagotable búsqueda para lograr la perfección camino entre éxitos y fracasos sin detenerse en el camino, abrió senderos a los nuevos e inexpertos músicos y siempre elevo a rango universal su destreza y virtuosidad en la música.

    Por otra parte el crecimiento de Mozart es sobresaliente hasta nuestros días, no existe hoy por hoy un niño que no escuche sus composiciones, les brinda paz, serenidad, tranquilidad, armonía, inclusive me atrevería a decir que prepara el camino para nuestros hijos en la búsqueda de buenos hábitos, que a la postre pueden representar en estos una virtud en su vida.
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  • 7/9/2008 6:36 PM Adriana wrote:
    Juan Manuel cuyo apellido prefiero omitir por razones de política, es un funcionario que labora en una institución federal, es un hombre de estatura baja físicamente, pero no así en su carácter. Es un directivo no común en estos tiempos y una de las cosas que más llama la atención de él, es la capacidad para resolver y atender asuntos complejos.

    Juan Manuel ha sido delegado federal en diversos estados de la República, y actualmente se desempeña en una de las zonas más conflictivas de la Ciudad (Zona Norte). Tiene que tratar y negociar con líderes sindicales bastante radicales y con directivos de todo tipo, desde los que se dedican a sus labores hasta los que no dan una, pero con ellos tiene que laborar, y sobre todo dar buenos resultados.

    La actual administración no le favorece del todo sobre todo por su posición partidista, pues siendo un hombre que lleva más de treinta años en el servicio público ha tenido mayor relación y acercamiento con otras administraciones políticas que hoy no tienen la misma posición que en otros tiempos, lo que le pone en cierta desventaja.

    Eso entre otras condiciones no favorecedoras es un riesgo, pues resultaría más fácil que se considerara a otro político en el puesto que todavía hoy ocupa. Pese a ello sigue adelante y no sólo eso, hoy es reconocido en su ámbito y entre sus homólogos por ser el único del antiguo grupo del que ya no queda casi nada que se mantiene en pie.

    Además de permanecer posicionado con sus respectivos riesgos Juan Manuel ha sabido sortear las situaciones que en estos años se le han presentado. Ha podido revertir la imagen no muy buena de sus antecesores ante los más de 30 mil trabajadores bajo su mando en la actual organización.

    Muchos lo han llegado ha comentar. “Este Delegado es un hombre más humano y accesible con los trabajadores”. Y es que hasta en eso Juan Manuel se ha preocupado, darle un lugar a cada quién, sin importar su condición o posición jerárquica dentro de la institución.

    Juan Manuel, originario de Puebla, gusta por festejar a sus trabajadores y darles un espacio de recreación y reflexión, además de conservar ciertas tradiciones mexicanas, lo hace de manera respetuosa pero al mismo tiempo ameno para todos. Cuando toma la palabra para dar un mensaje es un hombre honesto y sincero, no necesita de un discurso preparado pues sabe lo que tiene que decir, sabe llegar con sus palabras, se caracteriza de otros funcionarios por conocer bastante bien a la institución en que labora, y eso le da autoridad para hablar y exigir resultados a su equipo de trabajo.
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  • 7/9/2008 6:43 PM Adriana wrote:
    2 PARTE
    Lo que más llama la atención de este poblano es la seriedad para actuar, ya que sabe hacerlo en el momento justo, procede cautelosamente, como dirían los escolásticos: “la recta ratio agibilium”, (la virtud de actuar de forma justa, adecuada y con cautela) mide el terreno, estudia las posibilidades y valora los riesgos, pero además busca el beneficio para aquellos para quienes trabaja (busca los medios adecuados para lograr el fin).

    Es un hombre respetado y respetuoso, con valores familiares, le gusta la constancia y es cuidadoso en los detalles, se mantiene informado en todos los ámbitos y eso le da ventaja, utiliza la tecnología, y tiene gran visión organizacional y política.

    Algo de él que considero una gran virtud es la prudencia para tomar decisiones, es un ejercicio constante, es algo que practica con frecuencia y ello le ha beneficiado pues la mesura de sus actos le permite tomar la decisión más conveniente, su permanencia, su posicionamiento, y sobre todo el reconocimiento y las buenas relaciones que mantiene en diversos ámbitos, es un resultado de ello.

    Asimismo creo que sabiamente no pretende la permanencia a toda costa, sabe que el día que ya no ocupe su puesto actual será por que hay algo mejor o simplemente su camino a tomado otra dirección, no se obstina, pero lucha y trabaja por conseguir los resultados esperados.

    La justicia no está alejada de sus decisiones, pues en la medida de lo posible procura darle a cada quien y a las cosas su justa medida. Busca opciones antes de tomar la medida más drástica y en ocasiones deja que las cosas tomen su propio cause, pero en esa espera no se desentiende de la situación, siempre se maneja con sigilo.

    Con seguridad que Juan Manuel no es un ser perfecto, pero es un hombre que ha sabido manejarse, que sabe como actuar para conseguir lo que espera, pero se diferencia de muchos otros funcionarios por la forma en que utiliza los medios para hacerlo, y sobre todo porque en su afán de conseguir los resultados no deja de ser un humanista.
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