Corrupción María Julia Alsogaray
Wednesday, December 20, 2006
Opinión
A nivel nacional, la Justicia ordenó dos excarcelaciones incomprensibles: la de María Julia Alsogaray
Publicado: 16/05/2005
A nivel nacional, la Justicia ordenó dos excarcelaciones incomprensibles: la de María Julia Alsogaray, ícono de la corrupción menemista y la de Omar Chabán, único imputado por la masacre de Cromagnon. En Río Cuarto, en cambio, se mantuvo detenida a una mujer que fue víctima de un robo y partícipe involuntaria de una desgracia.
Argentina es un país de contrastes increíbles. En una misma semana, dos hechos conmocionaron a los argentinos: la liberación de María Julia Alsogaray, símbolo de la orgía menemista de la frivolidad y la corrupción que signaron la década del ´90; y la decisión de Omar Chabán, el primer imputado por la masacre de República Cromagnon, de permanecer en prisión pese a la excarcelación otorgada a su favor. En Río Cuarto, el trágico desenlace de un robo que terminó con uno de los delincuentes en grave estado de salud, motivó una reacción popular de alcances todavía impredecibles.
María Julia desató un escándalo nacional cuando transparentó el cobro de sobresueldos durante la gestión presidencial de Carlos Menem. Su confesión, meditada dos largos años, parece más bien una desesperada estrategia de defensa: al develar la red de corrupción de la administración menemista, ella deja de ser el único chivo expiatorio de una sociedad culposa que sigue sin asumir su complicidad con los años dorados del “uno a uno” y el “deme dos”.
La gente sospecha, no sin fundamentos, que la liberación de María Julia Alsogaray fue la respuesta del poder ante el temor de que siguiera escupiendo datos que comprometieran a ex funcionarios menemistas que, hoy reciclados, cumplen importantes tareas en el Gobierno de Néstor Kirchner.
Cuando todavía no terminaban los ecos de la liberación de María Julia, la Justicia dispuso la excarcelación de Omar Chabán. La reacción de las familias que perdieron a sus hijos en el boliche República de Cromagnon fue conmovedoramente espontánea: en medio de un diluvio, se lanzaron a las calles a clamar Justicia. El inconmensurable dolor de las víctimas encarnó pronto en la sociedad y hasta los programas más frívolos de la televisión reprodujeron los rostros desgarrados por la sensación de impunidad.
Ante la reacción popular, el propio abogado de Chabán decidió que era más seguro que su cliente –principal responsable y único chivo expiatorio de la masacre- permaneciera en prisión. Y decidió no pagar la fianza. En un contrasentido jurídico, el principal imputado de un delito múltiple seguirá en prisión contra la voluntad de la Justicia.
Río Cuarto y una excesiva rigidez
Río Cuarto fue epicentro de un caso inverso: dos delincuentes quisieron robarle a un matrimonio que decidió oponer resistencia. Las víctimas salieron a perseguir a sus victimarios en procura de recuperar sus pertenencias. Y en lo que aparece todavía como un hecho confuso, Mariela Galíndez arrolló con su auto a uno de los jóvenes que minutos antes la había robado. El joven fue internado en grave estado de salud. En cuestión de minutos, la víctima de un robo pasó a ser acusada de intento de homicidio.
Margarita Galíndez fue detenida conforme a derecho. La Justicia tendrá que determinar fehacientemente si hubo intención o no de atropellar al delincuente. La carátula inicial (tentativa de homicidio) compromete su situación procesal. Sin embargo, no parece razonable la decisión de mantenerla en prisión tanto tiempo, dejando a su marido a cargo de dos niños, uno de ellos necesitado de cuidados especiales por su avanzada sordera.
¿Con qué parámetros la Justicia permite la liberación de María Julia Alzogaray, uno de los mayores símbolos de la corrupción menemista? ¿Cuál es el fundamento para ordenar la excarcelación de Omar Chabán, propietario del boliche donde murieron casi 200 jóvenes, víctimas de su irresponsabilidad y de la imprevisión de las autoridades municipales?
En el caso de Río Cuarto, ¿qué criterio primó a la hora de mantener detenida a Margarita Galíndez? ¿Acaso el fiscal teme que pueda fugarse, cuando su primera reacción ante el trágico suceso que protagonizó habría sido socorrer a la víctima que acababa de robarle sus pertenencias?
Más allá de lo que dice el Código Penal, en Derecho existe un principio que se denomina de la sana crítica racional. Tiene que ver con el contexto y la forma en que se aplica la fría letra de la ley. En virtud de ese criterio, todo magistrado tiene un margen importante para flexibilizar o endurecer la legislación vigente. Se supone que los años de formación académica y el ejercicio de la magistratura van generando un criterio de equidad en los jueces que preserva (debería preservar) a los ciudadanos de todo tipo de abusos o tergiversaciones.
En otras palabras, en Argentina el problema no parecen ser las leyes (siempre perfectibles) sino la falta de idoneidad de quienes las aplican.
En el país de la impunidad, la clase política sufrió los mayores escarches colectivos de una sociedad hastiada de tanta corrupción e impunidad.
Esa misma sociedad ahora mira con recelo a la Justicia. Y exige de sus miembros un mayor compromiso con los valores morales y republicanos de una nación que estuvo al borde mismo de su disolución.




Un símbolo del menemismo
María Julia Alsogaray encarnó el menemismo por excelencia. La polifuncionaria pasó indemne -gracias al apoyo incondicional de Carlos Menem- a través de diez años de escándalos varios y denuncias de corrupción.Desde sus comienzos junto al gobierno de Menem empezó a cosechar causas judiciales. En julio de 1989 se hace cargo de la privatización de ENTel, la empresa telefónica del Estado. Fue la primera gran privatización del menemismo. Ahora, el juez Urso investiga por qué pagó entonces 10 millones de dólares a la empresa PecomNec por una deuda que no existía.En los últimos meses de 1991 es designada liquidadora de ENTel residual, interventora -y privatizadora- de SOMISA y secretaria de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable, cargo que ocupó hasta que Menem abandonó el poder.También estuvo a cargo de un plan para descontaminar el Río de la Plata y administró un préstamo del BID de 250 millones de dólares para sanear el Riachuelo. Y, como máxima autoridad sobre la consesión de aguas corrientes, renegoció el contrato y autorizó el aumento de tarifas. Este es el gran momento de María Julia en su rol de polifuncionaria.Mucho antes de los incendios en Bariloche, María Julia se saca en Las Leñas la foto que marcaría un antes y después en su imagen pública. Cubierta solo por un gran tapado de piel, diría: sinceramente, es una foto espléndida.Pero la esperaban los incendios forestales, a comienzos de 1996. En marzo de 1999, el juez Jorge Ballestero le abriría una causa por incumplimiento de los deberes de funcionario público: investiga porqué su secretaría no tenía los medios para combatir los incendios. En 1999, cuando el agua inundaba el litoral argentino y ella se encontraba en misión oficial en Nueva York, pronunció una de sus frases célebres: no hay ministro de Medio Ambiente que pueda evitar que llueva. Es un acto de Dios.El juez federal Juan José Galeano empieza a investigarla en 1993 por presunto enriquecimiento ilícito. Y en 1999 pide a EE.UU que confirme supuestos movimientos bancarios de María Julia a bancos ubicados en paraísos financieros por casi 200 millones de dólares.Hoy, con Menem fuera de la Casa Rosada, aparece por primera vez sin protección, y su compañía no parece buena para la imagen del peronismo: el gobernador de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, reprochó a Carlos Menem por la presencia de María Julia Alsogaray -y de Víctor Alderete- en las reuniones que tuvo el denominado Gabinete en las luces.
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